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Preparando el futuro del trabajo que queremos: la economía digital y las habilidades y competencias laborales

 
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Preparando el futuro del trabajo que queremos: la economía digital y las habilidades y competencias laborales
por Equipo OIT/Cinterfor - quarta, 17 Out 2018, 10:31
 
Extracto de la Nota preparada por Fernando Vargas y Roberto Villamil para la Sesión temática 4 de la 19ª Reunión Regional Americana de la OIT, realizada en Panamá del 2 al 5 de octubre de 2018.

Entender la economía digital: concepto e implicaciones

La revolución digital de las últimas décadas, cuyo nivel de incidencia sobre la actividad humana y económica ha venido creciendo a ritmos exponenciales, es una de las grandes propulsoras de las transformaciones en todos los ámbitos: la forma en que la humanidad produce, trabaja, se educa, vive e interactúa.

Mientras que la transición desde la agricultura de subsistencia hacia la consolidación de la economía industrial tomó más de un siglo, las nuevas tecnologías digitales y de comunicaciones están acelerando transi­ciones de diversos tipos en el mundo del trabajo, inclu­yendo el crecimiento del sector servicios.

La revolución digital incluye varias tecnologías disrup­tivas como la inteligencia artificial, la computación en la nube, el internet de las cosas, el comercio electrónico, la cadena de bloques (blockchain) y el análisis de datos masivos (bigdata). La penetración de la revolución digital está provocando un amplio conjunto de cambios sociales, económicos y culturales que incluyen las relaciones personales, el ocio, los hábitos de consumo, los sistemas de producción, de comercialización, de distribución y el trabajo. La excepcional magnitud de estos cambios ha ocasionado que se esté definiendo una nueva economía: la Economía Digital (ED)[1].

Las redes digitales y la infraestructura en comunica­ciones proporcionan una plataforma en la cual las personas y organizaciones crean estrategias, interac­túan, colaboran, comercian, trabajan, buscan infor­mación y se comunican. Esta interacción da lugar a la creación de nuevas empresas, ocupaciones y formas de trabajo, que requieren también de nuevas habili­dades. Son cambios profundos relacionados con un nuevo sistema de generación de valor en la produc­ción y distribución de bienes y servicios, los cuales dan lugar a grandes oportunidades de progreso, pero también presentan enormes desafíos. En lo económico tiene incidencia en la productividad, la competitividad, el crecimiento productivo y el nivel de empleo. En lo social impacta en la educación, la salud, el acceso a la información, los servicios públicos, la transparencia y la participación[2].

América Latina y el Caribe no escapan a estas tenden­cias, aunque con características propias. El crecimiento de la ED está condicionado por el tamaño y disponi­bilidad de la infraestructura de redes de banda ancha, de una industria de desarrollo de aplicaciones, de la disponibilidad de equipamiento vinculado a las TIC, de la innovación y de la incorporación de tecnología en los procesos productivos, asegurando el acceso de los usuarios finales (personas, empresas y gobiernos), quienes configuran la demanda final de infraestruc­tura, tecnología, aplicaciones, bienes y servicios. Otros elementos que también condicionan su desarrollo son la calidad del entorno de negocios, adecuada infraes­tructura, políticas financieras consistentes, seguridad jurídica, incentivos efectivos para la inversión y a la innovación, así como la buena calidad de la educación.

Entre 2015 y 2020, la demanda de habilidades reque­ridas en los trabajadores habrá cambiado en promedio un 35%[3]. Además, el 65% de los niños que inician hoy la educación tendrán trabajos o realizarán actividades que todavía no existen[4]. Por ello resulta necesario avanzar más rápidamente en la reforma de los sistemas de formación profesional, caracterizados por impor­tantes brechas[5].

Desde la perspectiva de esta Nota, una de las estrate­gias ineludibles para enfrentar los desafíos presentes y futuros pasa por orientarse a maximizar los benefi­cios de sistemas de formación profesional modernos, que permitan a los actores del mundo del trabajo aprovechar las oportunidades para el desarrollo que ofrecen la robótica, la automatización y la innovación tecnológica. 

Aprovechar la economía digital: Las oportunidades para el desarrollo y el crecimiento

Se estima que la economía digital ascendió a US$ 11,5 trillones (16% del PIB mundial) en 2015 y se pronostica que llegará a más de US$ 23 trillones (24% del PIB mundial) en 2025. Dado que el acceso a Internet continúa creciendo rápidamente en nuestra región, las oportunidades para el desarrollo económico y la inclusión social también son cada vez más abun­dantes[6].

La ED está adquiriendo relevancia en el crecimiento de los países de la región. CEPAL estima en un 3.2% promedio la incidencia de la ED en el PIB para Argen­tina, Brasil, Chile y México en conjunto. Esta cifra, si bien es importante, es baja en comparación con Japón (6.8%), Estados Unidos (6.4%) y la Unión Europea (5%)[7].

El desarrollo de la ED también ha generado cambios importantes en las cualificaciones laborales necesarias para cubrir la demanda. Por ejemplo, según LinkedIn, las habilidades para manejar computación distribuida y en la nube, así como de análisis estadístico, minería y presentación de datos y el diseño de interfases de usuario, están entre las diez habilidades más deman­dadas por las empresas en 2017[8].

Según algunos estudios recientes, a lo largo de los últimos 30 años, por cada dólar invertido en tecno­logía digital se ha generado un incremento de unos USD 20 en el PIB. Este retorno supera en casi siete veces el retorno promedio de las inversiones no tecno­lógicas durante el mismo período de tiempo[9]. En el caso concreto de América Latina y el Caribe, un estudio del BID señala que un incremento del 10% en la pene­tración de la banda ancha, provocaría un incremento del 3,2% del PIB, del 2,6 % en la productividad y del 0,5% en el empleo[10].

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[1] Suele atribuirse el concepto de Economía Digital a Don Tapscott, quien lo acuña en 1995 y lo trata ampliamente en su libro “The Digital Economy: Promise and Peril In The Age of Networked Inte­lligence” (1996). Existen innumerables definiciones de Economía Digital, pero en general hay bastante consenso en que se hace refe­rencia al conjunto de actividades económicas que utilizan la estruc­tura de internet como plataforma y la información y el conocimiento digitalizado como insumos clave de los procesos de producción, comercialización y distribución de bienes y servicios. También se la define como aquellos procesos económicos que son posibles debido a la existencia e interacción de internet, las redes móviles y las tecno­logías de la información.
[2] Economía digital para el cambio estructural y la igualdad. CEPAL. 2013.  
[3] We have the tools to reskill for the future. Where is the will to use them? WEF. 2018.  
[4] ¿Cómo competir por los trabajos en la era digital? BID. 2018.  
[5] OIT (2017) El Futuro de la Formación Profesional en América Latina y el Caribe. Diagnóstico y lineamientos para su fortalecimiento, Oficina Regional - CINTERFOR  
[6] La Revolución Digital: el potencial de estar en las nubes. Gonzalo Rivas, BID. Blogs.iadb.org, 2018.
[7] CEPAL. Ibid. 
[8] Top skills that can get you hired in 2017 www.blog.linkedin.com.
[9] Digital Spillover - Measuring the true impact of the digital economy. Huawei Technologies Co. Ltd/Oxford Economics. 2017
[10] Socioeconomic impact of the broadband in LAC countries. IDB. 2012