• Programa de formación sindical

     Fortalecimiento de las capacidades de los representantes sindicales para el diálogo social institucionalizado y la negociación colectiva sobre formación profesional


    • Justificación

      El III Congreso Continental de la CSA entiende y asume la edu­cación, como un derecho humano fundamental de todos/as los/as ciudadanos; reafir­ma la dimensión socio-política de la formación sindical, para contribuir a disputar la hegemonía al modelo global neoliberal y para el fortalecimiento de las organizaciones sindicales.

      El movimiento sindical en consonancia con otros organismos internacionales, reconoce la Formación Profesional como un derecho fundamental, que debe ser ejercido como parte de los procesos de diálogo social, donde los trabajadores, junto a los empleados y gobiernos, tenemos un rol estratégico que cumplir. Y comprendemos que no pueden obtenerse mayores niveles de productividad, competitividad y calidad por medio del trabajo, sin una adecuada formación profesional.

      Así en numeral 30 deI Plan de Acción del I Congreso, se plantea que la formación profesional y técnica debe responder a las estrategias de desarrollo integral de nuestras sociedades y agrega que en la formación profesional es clave favorecer una participación sindical de calidad y preparada para desarrollar capacidad de propuesta y de incidencia, recordando que nuestro mayor desafío es construir plataformas y buscar estrategias que nos permitan una mayor incidencia y cobertura universal.

      Por su parte, el numeral 3 de la Resolución 7 del II Congreso, retoma este criterio, agregando  a la dimensión del desarrollo integral, el carácter de sustentable y rechaza cualquier enfoque mercantil e instrumental de la formación profesional que tienda a estrategias de formar máquinas para el mercado de trabajo. Define que uno de los grandes desafíos de la formación profesional es asegurar una formación de calidad y con valores, donde el sujeto que aprende, se cualifica y se empodera para desarrollar un trabajo decente. De esta manera, la formación profesional crea las condiciones para tener mejores oportunidades de empleo y para lograr un desarrollo humano integral.

      Esta dimensión de la formación profesional como derecho fundamental de los trabajadores, se sustenta y es recogida como tal en múltiples Pactos y Declaraciones de derechos humanos, así como en creciente número de Constituciones; actualmente es considerada también como un instrumento económico que forma parte de las políticas de empleo y de las estrategias de productividad y competitividad de las empresas. Si a esto se suma que en la sociedad del conocimiento, el papel de la educación, la formación y la formación continua es esencial, parece claro que no es posible hoy, apuntar a un trabajo decente, sin formación profesional.

      En el marco de un programa para la mejora de las capacidades de los representantes sindicales para el diálogo social institucionalizado y la negociación colectiva sobre formación profesional en las Américas, se deberá reconocer, adicionalmente, dos realidades que hacen parte de las prioridades de las agendas globales del desarrollo (Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible) y de las políticas de promoción de empleo de la CSA:

      a)  Por una parte, que la inserción laboral de la población joven debe ocupar un lugar destacado en la agenda de las políticas públicas nacionales. Dentro de la problemática general del empleo juvenil, adquiere una relevancia particular el campo de la formación y preparación de los jóvenes para el mundo laboral y la transición de la educación al trabajo.

      b) Por su parte, las mujeres a lo largo de su vida laboral, siguen experimentando grandes dificultades para acceder a empleos decentes. Desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995, sólo se han logrado mejoras mínimas por lo que existen grandes brechas que deben abordarse en la puesta en práctica de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por las Naciones Unidas en 2015. La desigualdad entre mujeres y hombres en lo que respecta a las oportunidades, al trato y a los resultados, persiste en los mercados laborales mundiales (Cinterfor, 2016). Uno de los factores incidentes, está relacionado con la inequidad en las labores del cuidado, lo cual debe abordarse con medidas encaminadas a propiciar la reincorporación al trabajo (como formación, prestaciones pecuniarias, desarrollo de las calificaciones, adecuación del puesto de trabajo a la persona, tutorías y orientación profesional), con miras a facilitar que los trabajadores con responsabilidades familiares se reintegren en la fuerza de trabajo tras interrupciones relacionadas con la prestación de cuidados, en lo que los marcos tripartitos de la formación profesional, deberán cumplir un papel relevante. 

      Todo lo anterior, justifica el desarrollo de un Programa de formación sindical sobre Fortalecimiento de las capacidades de los representantes sindicales para el diálogo social institucionalizado y la negociación colectiva sobre formación profesional, en los términos de la presente propuesta.